Thursday, July 16, 2009

DUDA

Donde comienza la piel?
Donde termina?
Cuan grande es la esencia?
Cuan similar es nuestra vida?
Donde muere una mirada?
Que tanto significa?
Donde dormiran mis manos?
En tu boca? en tu pecho? en un abrazo?
en un arma? en una bofetada? en un golpe?
Circularan tus manos con las mias?
Viajaran por batallas perdidas? acariciaran heridas no sanadas?
Quizas lleguen a limpiar la sangre derramada
transformando en gemidos mis quejas
Mostrando nuevas rutas a la danza infinita de mi vientre.

5 comments:

moderato_Dos_josef said...

Las manos son tan importantes en nuestras vidas; con ellas podemos palpar sentir el amor el odio la pasión la alegría creo que son nuestros segundos ojos o parte de nuestros ojos...

Sol said...

El poder de las manos es infinito, puedes disfrutar tanto de ellas, o pueden ser en algunos casos, muy crueles!!!
Hermoso el escrito!!!
Besos cielo, llenos de luz para ti!!!
Buen viernes!!!

LiterataRoja said...

Un gusto haber encontrado tu blog y haberte leido.
Volvere por aqui y te espero por mi espacio rojo!!
Saludos!!

TORO SALVAJE said...

Muchas dudas y apenas indicios.
Como ciegos seguimos probando.

Besos.

Jhwh said...

DESPUÉS DEL AMOR - Vicente Aleixandre

Tendida tú aquí, en la penumbra del cuarto,
como el silencio que queda después del amor,
yo asciendo levemente desde el fondo de mi reposo
hasta tus bordes, tenues, apagados, que dulces existen.
Y con mi mano repaso las lindes delicadas de tu vivir
retraído.
Y siento la musical, callada verdad de tu cuerpo, que hace
un instante, en desorden, como lumbre cantaba.
El reposo consiente a la masa que perdió por el amor su
forma continua,
para despegar hacia arriba con la voraz irregularidad de
la llama,
convertirse otra vez en el cuerpo veraz que en sus límites
se rehace.
Tocando esos bordes, sedosos, indemnes, tibios,
delicadamente desnudos,
se sabe que la amada persiste en su vida.
Momentánea destrucción el amor, combustión que
amenaza
al puro ser que amamos, al que nuestro fuego vulnera,
sólo cuando desprendidos de sus lumbres deshechas
la miramos, reconocemos perfecta, cuajada, reciente la
vida,
la silenciosa y cálida vida que desde su dulce exterioridad
nos llamaba.
He aquí el perfecto vaso del amor que, colmado,
opulento de su sangre serena, dorado reluce.
He aquí los senos, el vientre, su redondo muslo, su acabado
pie,
y arriba los hombros, el cuello de suave pluma reciente,
la mejilla no quemada, no ardida, cándida en su rosa
nacido,
y la frente donde habita el pensamiento diario de nuestro
amor, que allí lúcido vela.
En medio, sellando el rostro nítido que la tarde amarilla
caldea sin celo,
está la boca fina, rasgada, pura en las luces.
Oh temerosa llave del recinto del fuego.
Rozo tu delicada piel con estos dedos que temen y saben,
mientras pongo mi boca sobre tu cabellera apagada.